SELECCIÓN TEXTOS COLOMBIA 2014

PREPÁRAME EL MAR

Prepárame el mar, el sol y la roca, el otoño en Mallorca.
Prepárame la lluvia, y el cielo y los olivos.
En esta primavera de invierno que tanto amo,
refréscame el ambiente para que regrese ligera.
El claroscuro de la encina me acoge, volátil, el ánima,
el olor a pino mediterráneo, a higuera.
Los almendros esperan con el enebro,
otros en terreno salobre.
Yo ya llego.
Mañana es pronto.
Pasado ya sueño realidades.
Prepárame el mar.
Prepárame el mar.
El mar.

Texto: ‘El Ventorrillo’, La Candelaria, Bogotá, 29 de septiembre de 2014, 18’01h.

SIEMPRE ESTOY LLEGANDO

Siempre estoy llegando,
o eso dicen mis pies, salga o entre,
de veredas, callejones y campos, mares y entrañas.
En vidrieras que rebosan libros miro mi silueta,
y mi pelo lacio al viento en mañana de domingo,
entre cielos ganados y bajos perdidos.
La arena que la vida se lleva,
el tiempo en el paso.
Existe el cero.
Y el todo en el todo.
Luces de neón, baile de noche,
marcha temprana y lejano movimiento.
Nada muere, las transformaciones se suceden.
Un bandoneón que gime escalofrío,
un violín, que manso, busca notas caídas.
Recuerdo.
Platos vacíos tras hacer barquitos con la salsa de la abuela,
manteles de cuadros en tascas de madera grasienta,
tardes y lunas urbanas.
Nada muere,
todo queda suspendido en un péndulo que vive de suspiros.
Texto: La Candelaria, Bogotá, 21 de septiembre de 2014, 9’35h.


BRINDARLE LA MONTERA A LA NOCHE

Desde un punto alto de la ciudad, circulando por la circunvalar hacia Chapinero, a la altura de la 53, se divisa la puesta de sol. Los cambios en la tez del cielo y el traje de luces que hoy viste Bogotá. Ella hoy es él, e irrumpe en la plaza con un bermellón bordado en oro y ribetes ocre. Es sobrio y cauteloso, elegante en sus formas y de destellos cubierto. Espera de medio lado a bailar el capote y brindarle la montera a la noche. Paseíllo de manoletinas en la arena. No hay sangre, sino viento, y el mar del otro rincón del país, se manifiesta hoy en la bóveda celeste. Nubes vaporosas, juguetonas, etérea sonrisa del momento, sublime movimiento de la gloriosa esfera. Mundo del silencio. Ingrávido sentimiento de pausa. Intervalo del respiro.

Texto: 15 de septiembre de 2014, 18’33h., por la circunvalar a la altura de la 53, Bogotá.

LAS HOJAS EN BLANCO ME TUTEAN

Luce el sol por los tragaluces de mi guarida. Los pasos quedan quietos observando el camino por recorrer, que ya no es abismo, sino senda libre. El café humeante me despierta con un beso de aroma a Colombia y las páginas en blanco me tutean. Parece que los gritos silenciosos del ‘no me piséis’ de las hormigas han hecho reaccionar al mundo, que con metralla como argumento intenta imponerse. Pero no da resultado. A la larga, apremia con suavidad el respeto, el trabajo consciente y la constancia. No se esfumaron, quizá estaban camuflados en esta selva de asfalto que arranca sinsabores, pero que cuando la caminas con paso firme, te conduce donde toca estar en el momento de los momentos. Día de azules combinados con aire fresco. Hoy podría ver el mar en cualquier rincón de Bogotá. E incluso sentiría la sal en mi piel. Basta con pensarlo en pequeño, es suficiente con tomarlo ligero. Él mismo te nombra.

Texto: La Candelaria, Bogotá, 30 de agosto de 2014, 10’42h.


TIROTEO DE VANIDADES

 Habla el lenguaje de la noche.
Cristal opaco
que tan sólo deja entrever el alarido en un fulgor difuminado.
Pájaros desalmados atendiendo los sueños de hollín.
Noviembre sucumbe al negro.
Poniente olvidó la llama,
y los tintes del amanecer fueron ayer severo abandono.
Garganta anudada con una flor de niebla espesa.
Recojo cosas que dejé olvidadas en una maleta junto a un árbol de otoño silencioso.
Huérfanas sus ramas, se olvidan al viento.
Hojas que vuelan por el piso inerte de pasos perdidos.
Yo jugando con la luna en la lejanía medida.
Tiroteo de vanidades que intento esquivar.
Pozo sin agua, sonido vacío.
Pies descalzos en mi patria en ruinas.
Texto: La Candelaria, Bogotá, 27 de agosto de 2014, 8’37h.

MÁS ALLÁ DEL LÍMITE DE LOS SENTIDOS

Hoy, las gotas de lluvia, como cristales punzantes,
son una escalera de caracol al cielo, al entendimiento.
Magnánimo camino que recorre verdades,
instantes de menos aliento por la subida.
No temo al misterio de la alquimia del sentimiento
puesto en palabras y llevado en versos,
porque es camino a la reflexión,
al no creer en aquel que habla de certezas
sin conocer siquiera el olor de su nombre.
Texto: La Candelaria, Bogotá, 25 de agosto de 2014, 10’32h.


EL EQUILIBRIO DEL CAOS

Se sostiene la vida en un movimiento quieto. Péndulo muerto. Pasan horas con relojes descolgados en fachadas solitarias. Un palomo gris manchado de humo asfixiante. Abandonado el aire, se transmiten los motivos por la piel. Únicamente por la piel. La entraña surge de lleno en cajones carcomidos. Y las sombras vagan siniestras en un compás sincopado. Pero no, no quiero. No me dejo. No abandono la esperanza. No niego la luz. Ni las nubes ni la lluvia me confunden. La soledad no quema. Si me olvido, es para respirar.
Texto: La Candelaria, Bogotá, 20 de agosto de 2014, 7’42h.


GOTEO

Por la garganta se desliza el trago.
Estremece mis venas,
como la noticia de domingo que derrama sangre inocente.
El vino navega con velas henchidas,
abierto lecho de la ofrenda,
para recibir al traficante de noches y mediodías.
Jornadas enteras gravitando en torno a mi sed.
Mientras, el silencio cicatriza las heridas,
harapos de la memoria,
zurcidos de la historia.
Toco fondo en la madrugada.
La sonrisa sarcástica del mantel y el mundo que se desploma.
Llamo a gritos cerrados a la luna que gotea.
Gotea, gotea.
Goteo.
Aquella mañana fui vestida de gaviota.
Era rocío de romero mi aliento.
Mi cuerpo, melodía hecha de frutas.
Aquella mañana.

Texto: La Candelaria, 10 de agosto de 2014, 13’33h.

LEJOS

Ese deslizarse en el sueño con los ojos abiertos,
cuando el pájaro del amanecer descarga sus alas en la luz temprana.
Canto con voz de lluvia al tiempo cercado de horas,
propongo en el clamar de la nube que cose el cielo de la ciudad,
un duelo a favor del sol, del rayo que inunda la calma,
y los ojos, y las manos, y el respirar abierto y pausado.
Lejos, el mar deletrea el olor de la sal y el yodo.
Lejos, la estampa de la vendimia, del olivo y el algarrobo.
Lejos, en un océano de distancia vaga.
Lejos.
Y escalando en los muros de la tarde,
me columpiaré en el verano que no llevo puesto,
viendo crecer el rostro de las Islas.
Pido la palabra.
Que me escuche el viento y meza mis deseos,
que chispean grises en este asfalto.
Que me lleve, que me ría, que me ciña en sus versos.
Que me haga diálogo de luz.

Texto: La Candelaria, Bogotá, 23 de julio de 2014, 10’27h.

CERO TRAS EL CRISTAL

 Dónde está el silencio.
Dónde la pausa.
Dónde la soledad de la mirada.
Hay un cero tras el cristal.
Gotas de lluvia que atraviesan destinos,
resbalando como la vida.
Acaece la noche en Bogotá.
Texto: 5 de junio de 2014, La Candelaria, Bogotá, 7’38h.

PRIMERAS LÁGRIMAS MANCHADAS DE SANGRE

Recordar a veces es doloroso. Saltan quiebros del alma y el vacío supera cualquier tipo de obscuro. Fuego cruzado de sentimientos. No he podido evitar estremecerme, mimetizarme, e incluso ampararme en algún motivo religioso proyectado hacia la fe. Las voces se me aparecen como ríos rojos de sangre. La pausa no existe. El verde es ahora gris. Sus miradas perdidas en la nada. Sus suspiros, de quebranto amargo. Sus manos, ganchos de acero. Entre gallos, pavos y tierra fértil, lulos y café, olor a sancocho y cilantro, la vida continúa. Se intenta sonreír amable ante la desdicha, se afanan en caminar como si nada les pesara, botan la desidia. Pero brota el desamparo como fuente inerte. Qué decirles para acompañarlas. O mejor callar y coger sus manos, acariciar sus rostros, agarrar firmemente sus hombros. Estoy ahí, con vosotras, para vosotras. Soy blanca, y vengo de otras tierras que, comparado con esto, son el paraíso. Cómo podría quejarme ahora. Por qué debería llorar y compadecerme de mí. No sería justo. No sería humano. Os comparto. Ojalá la balanza se incline hacia la luz.
Texto: Municipio de La Palma-Provincia de Río Negro/Departamento de Cundinamarca, Colombia, 27 y 28 de mayo de 2014.
*Sentimiento tras las primeras dos entrevistas realizadas para el proyecto del libro de crónicas de mujeres atravesadas de lleno por el conflicto armado colombiano.

OCRE, MIEL Y JADE

Hoy soñé que se me acababa esta libreta. Las hojas volaban con un viento otoñal hacia campos inundados en ocre, miel y jade. Fuego en algunas ramas, azafrán en otras, que jugaban juntas a balancearse, zalameras ellas con mi mirada atenta y complaciente. Revoloteaban destellos por todas partes, planeaban por el piso y provocaban en él un movimiento de cuna, balanceándose en el paisaje. Desperté. Mi mano escribía sola y los olores estaban prendidos de las sábanas.

Buen vuelo, Gabo.

Texto: ‘El Ventorrillo’, La Candelaria, Bogotá, 18 de abril de 2014, 10’33h.

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