Taller 3

EJEMPLO TALLER 3
*Caso concreto taller realizado
en la sede de Alba
Associació de Dones Afectades de Càncer de Mama de Menorca
Islas Baleares, España


TALLER MONOGRÁFICO – MÚSICA Y PALABRA

Alba Associació de Dones Afectades de Càncer de Mama de Menorca

 El ser musical. La libertad del sonido

 

Música y escritura emocional.
Transportarse en alma c@ntada. Mutar a paso poético.

INTRODUCCIÓN

 

La casa está en el alma.

La luz en los ojos.

La templanza en la mente.

La esperanza, en el corazón.

 

Y ellas son en sí mismas, las mujeres, todas, la casa, la luz, la templanza y la esperanza.

 

 

La voz desde el silencio. El silencio de la escucha. El blanco que nos conecta con la pausa. Con la estancia del ser en paz.

La música es un rincón de libertad, un momento de soltura con las alas que nos liberan de las ataduras y los pesos de la vida. Del obscuro.

La música, en mayúsculas, la disciplina artística más universal por antonomasia, en sí misma, tiene poder de transformación. Es evolución, es sanación intrínseca. Es decir, re-(e)volución.

Es, o puede ser, el andamio que aguanta, quizá, unos pilares que en un momento dado pueden tambalearse por mareas, por infortunios, por desgaste, por olvido.

Pero de forma más simple y comprensible, es en ella, un paso a la esperanza. Es decir, al amor.

Podemos cantarle a la vida, al amor, a la paz; a la muerte, al desamor, a la guerra. Podemos cantarle al azul, al pájaro, a la ventana. Al miedo, a la superación, al caminar.

Podemos cantar desde los ojos. Los ojos del alma. A través la boca, como medio para hablar sinceros de nosotros, de aquellos, y de lo de más allá, del mundo, de la vida.

Cantamos para compartir. Para darnos a conocer, y para escondernos, y a la vez, desnudarnos tras un canto y vestirnos de nuevo con su seda.

Simplemente, cantamos. También desde el silencio. Desde el blanco. Desde el reposo. Desde el cero proyectado al infinito.

“Quien canta su mal espanta”, “Cantar amansa a las fieras”, son dichos que no se sustentan por sus letras o las pautas gráficas que los conforman, sino porque son una verdad, me atrevería a decir, con licencia de formación y experiencia, una certeza, una verdad absoluta.

Porque la Música mueve el absoluto del Ser.
Y lo mece en ritmo y sonido.
En silencio.
En quietud.
En paz.

Una de mis máximas: “El silencio es música. La quietud movimiento”.

Y el tiempo, nuestro reloj en el pulso, que es para mi, espacio y (en) movimiento.

Porque parar el tiempo también es posible. Y hacerlo flexible y relativizarlo. Y dinamizarlo. Y fundirlo. Y transformarlo. Es totalmente manejable.

Y con ello el trascurso. La vida.

La música hace que no contemos el tiempo, sino que lo cantemos.

Es pues, una válvula de escape, una vía de partida hacia la trasformación y la evolución. Hacia la sanación.

Va hacia la regresión y hasta el futuro. Pasando claramente, por el presente en acto. Abarca entonces la estancia infinita del ser entendido, este, como tiempo y emoción.

 

La liberad no tiene precio. La música, tampoco.

Reconocernos. Perdonarnos. Asimilarnos. Deshacernos. Minimizarnos. Olvidarnos. Reconstruirnos.

Desde la vida. Desde el amor al camino. Desde la paz.

Aceptación del espacio tempo-emocional dentro del ritmo emotivo-evolutivo.

 

Mi propuesta de taller para la asociación Alba, concretamente, es trasformar el tiempo en libertad. Dejar de pensar en el tiempo (y en los sucesos que lo conforman), y que corra libre entre las venas y el corazón de cada mujer. Que la música sea un camino pausado, una estancia ligera. Donde poder respirar. Ser. Amar(se).

Olvidar, aunque sea por unos instantes, que están o han estado encerradas en una enfermedad, prisioneras, esclavas del juicio de la medicina, de la no-salud, y ver crecer su alma, escuchando el reflejo de su voz y de la música de sus corazones.

El tiempo de pagar enfermedad, como prisión anímica-corporal, y social (relación con el mundo y sus gentes, como bloque), hace valorar la salud como libertad. En la falta de libertad, en este caso, falta de salud, lo que pesa es el tiempo (y el dolor, y la frustración, y el miedo…). Los equipos médicos, (equiparables a los barrotes de una cárcel) tanto humanos como máquinas y aparatos, son rayitas en una pared encalada, los días, las horas, los minutos, la falta de vuelo. Porque el tiempo muerto es infinito entre rejas (en el juego de conceptos asociados), en este caso concreto, por salas de espera, frente a rayos X, rodeadas de batas blancas, entre habitaciones de hospital con olor a vida quieta.

Porque el tiempo negro, es chapapote en las alas, y con este taller, intentaremos conseguir un pequeño paso, quizá, en la transformación de una conducta no esperanzada, que al convertirla en canción se restaura, muda a lícita, leal, esperanzadora, dejando los juicios de valores, y las conductas, y en consecuencia, el camino doloroso de la enfermedad, quizá, un rato aparcados.

Procuraremos siempre, que sea paso hacia la sanación.

Hacia la sonrisa.
La superación.
El amor a la vida.
A la paz del cuerpo con el alma.
El ser en equilibrio más allá de los acantilados.

Siendo libre. Fortaleceremos la paz de pensar que esta vida es el paso hacia otra estancia más liberada e independiente.

 

DINÁMICA DEL TALLER. EJERCICIOS

Ejemplo esquematizado de lo podría ser un taller musical (ilimitado en tiempo), reuniendo los conceptos a trabajar minimizados.

Este caso preciso es 1 único taller:

Entre 1 y 30 asistentes aprox. en el caso concreto establecido de Alba, Associació de Dones Afectades de Càncer de Mama de Menorca.

Detallemos también otros casos:

Entre 1 y 10 asistentes aprox. en el caso del Centro Penitenciario.

En otros casos, como escuelas, centros de formación, u otros tipos de centros sociales, entre 1 y 35 alumnos por sesión sería lo más recomendable. En centros psicoasistenciales o psiquiátricos, aconsejaría entre 1 y 20 asistentes. Con discapacidad, entre 1 y 25. Son cifras aproximadas que se manejarían según situaciones y casos concretos.

Al maximizarlos, y desarrollarlos, se puede llegar a crear un taller ampliado en el tiempo.

Pudiendo llegar a ser un taller (o varios) por semana anual.

Incluso no delimitado en el tiempo, proyectando el proceso formativo y de sanación en procedimiento curativo, una condena, o fase de formación.

Siendo así un seguimiento y apoyo en el curso curativo o de rehabilitación de un paciente, preso, o en el propio desarrollo vital de un alumno o asistente al taller de cualquier edad y condición.

1. Presentación a través de juegos rítmicos y vocales.

 Nombre y Apellido – Apodo/Alias

Pequeña (micro) historia cantada (contada con sonido y ritmo).

Concepto:

(Re)conocerse, darse a conocer y compartir a través de una presentación musical.

2. Primeros contactos con el sonido.

Reconocer el propio tono de voz.

Jugar con cambios de voz. Cambios de tono. (cambio de tono/cambio de ánimo)

Cambios de modo e intención. Modulaciones (cambio de modo/cambio de forma de decir o hacer. Reconducir la conducta (acto + pensamiento + acción) y la sensibilización. Modificar y positivizar la conducta y la posición emocional.

Ampliar la razón de ser.

Concepto:

Reconocerse en la voz.
Modificarse con la voz.
Rediseñarse con la voz.

Encontrarse con tu voz (tu voz, tu decir, tu ser, tu yo).


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. Primeros contactos con la música. El piano como canal.

A través de mis improvisaciones al piano, jugar con las emociones, las sensaciones, los sentimientos.

Qué nos recuerda, qué nos pasa por la cabeza, con qué lo relacionamos, con quién, a dónde nos trasporta en tiempo, en espacio.

Los sentidos en el recuerdo. Sinestesia. La proyección del ente emocional.
Mis cajones emocionales. Trabajar desde la memoria emocional.
Relacionar los sonidos, la música del piano (quizá también con mi voz cantada, pero sin letra, simplemente sonidos, no palabras), con colores, olores, sabores, texturas, poniendo en juego los 5 sentidos.

Trasportar las sensaciones creadas a través de la música improvisada por mí también a elementos, personas, situaciones y vivencias concretas.

Concepto:

Materializar el sonido en recuerdo. Y viceversa.
Memoria consciente. Atención dirigida.
Observación-conciencia-reflexión.

De la música exterior de mi piano y mi voz, caminar hacia los rincones más profundos del ser (ir hacia la música interior). Dejando libre la mente. Intentar que el recuerdo camine hacia el reconocimiento de las emociones y la posterior sanación (y/o trasformación) de estas. Sin aspirar al cambio, simplemente, de entrada, al reconocimiento y aceptación de las acciones que convergen en esas emociones, en ese instinto.

Recrearse en positivizar emociones, jugando a contrarios.

Del negativo hacia el positivo: ej. Tristeza-Alegría, Desesperanza/Esperanza.

Interiorizar para exteriorizar. Exteriorizar para escucharse. Escuchar para conocer. Conocer para crecer. Crecer para amar y compartir.

Extracción (sacar la raíz) de sentimientos, sensaciones y emociones a través del sonido del piano y la voz. De la música.


4. Primeros contactos con el ritmo. Primera fase en la composición.

Trabajar el tiempo real en la dinámica del tempo rítmico.
Relativizar el tiempo y el espacio temporal.
Trasformar el tiempo en ritmo.
Derribar la cárcel del tiempo.
Ir hacia la caja de ritmo del ser, de su estancia física y emocional, mental.

A través de patrones rítmicos distintos (ruedas rítmicas distintas: son cubano, blues, rumba, bulería, tango, bolero …) jugar con la voz hablada (rapsoda, trovador, juglar, rapero).

Extraer sólo el ritmo de una canción base, y contar (cantar diciendo) superpuesta a ese ritmo.

Trabajar el orden y el desorden mental o emocional con la estructura rítmica (patrón rítmico concreto y cuadrado) y la ruptura rítmica (pudiendo ser esta una nueva estructura cerrada, o bien, desestructura rítmica total, pero basada, incluso inconscientemente, en el propio pulso interno (físico) del corazón), con el cambio de ritmo, con el cambio de tempo.

Encuadre y desencuadre temporal-emocional. A veces el encuadre es delimitación, y posiblemente, limitación. Y por el contrario, o en la suma de posibilidades, que en el fondo son infinitas, una cadencia rítmica que parece libre, tiene en sí misma una pulsación, quizá más intuitiva, más natural.

“Atemporalizar” la presencia emocional a través del cambio rítmico, que es en el fondo, un cambio climático dentro del alma. (ej. Convertir una habanera en rock, una canción de niños en un blues, un bolero en rap…).

Salirse de una estructura, saltarse las reglas del tempo rítmico-musical para recrearse, e ir hacia el propio diseño de tu tempo, de tu voz (hecha palabra), de la música de tu ser, de tu compás vital.

Concepto:

Idea de libertad. Más allá del físico. Abrir puertas y ventanas a la esperanza.

Una frase rítmica y sonora (ritmo y letra, pero no voz cantada, jugar con el soniquete de la voz, no con la melodía armónica) como pedazo de historia. Tu historia. Sea real o ficticia, o mixta. Creación de una estrofa (hablada) dentro de una canción (futura canción, en potencia canción entera. Aquí y ahora, en este tramo del ejercicio, sólo es un pedazo de la estructura total del tema musical) creada por cada cual.

Con un ritmo establecido a priori, trabajar el compás (métrica rítmica) sin la melodía, con una base armónica de piano.

Posibilidad de acompañar con el piano o sin él.

El sonido de la voz hablada, la presencia del ritmo (el pulso del corazón como metrónomo) y el sonido del piano en el camino. Apoyo armónico desde el piano.

El apoyo es el acompañamiento, a todos los niveles. En físico con el piano, en mente, en el concepto de arropar, sostener.


5. Primeros contactos con la creación. Melodía y el ritmo. La música.

Selección de palabras claves en la vida, en el ser.
Profundizar en el yo para delimitar, capitular, un espacio emocional.
Musicalizar palabras.
Musicalizar frases.
Musicalizar párrafos.
Musicalizar micro historias.

Todos los pasos anteriores, todos los ejercicios, agregados, son un compendio, una suma. Nos han servido de nexo en el proceso compositivo, casi de forma inconsciente. Basándonos siempre en el instinto musical de cada cual. Sin la necesidad de previos conocimientos musicales.

Concepto:

El ser es creativo en sí mismo. El ser, y su propia cadencia es arte, más allá de formalismos y etiquetas burocráticamente establecidas, y arbitrariamente limitadas.


6. Primeros contactos con la creatividad. La composición.

Desde la creatividad propia de cada cual, sin límites de formalismos, requerimientos, ni conocimientos (es decir, yendo siempre a lo esencial, a la esencia), ser el propio artífice, el propio diseñador de tu canción (también entendida, leída, entre frases, como vida). Componer (darle forma y fondo, constituir un todo, aderezado con las emociones y el recuerdo y la potencialidad del futuro vivida desde el presente) con los elementos básicos que tiene uno mismo en sí mismo.

Anular, abolir el ente escrupuloso que nos juzga límite.

En este compartir, en este ejercicio de compañerismo, romper la barrera de la vergüenza, del miedo a ser y desnudarse, del pánico a equivocarse, el temor a descubrir tu rostro, el color de tu alma, de tus adentros. El propio espejo.

Concepto:

Todo el mundo puede componer una canción (letra y melodía) sin ser músico. Simplemente dejando fluir la comunicación con el yo artístico y materializarla en sonido acompasado con un ritmo, es decir, una canción, que en sí misma se sostiene como tal. Música y letra con sello propio. Con firma. Con nombre y apellidos.

Todos somos artistas, todos somos creadores. Todos tenemos sueños.


7. Canción-Personaje-Mi yo

 Seleccionar una canción que nos defina, que nos represente, en cualquiera de las partes de nuestro ser más interior (seleccionar 2 canciones: niños/adultos).

Cantar una estrofa. Cantar toda la canción.

Representar esta estrofa. Representar toda la canción. Sacando del relato, nuestras propias sensaciones y motivos del desarrollo de la historia.

 

Cambiar la intención y el trascurso/final de esa estrofa y de la canción total.

Concepto:

Creer en la ruptura desde la trasformación. Para poder avanzar.
Yo puedo cambiar mi vida. Puedo rediseñar mi vida.
Puedo soñar.


NECESIDADES TÉCNICAS Y ELEMENTOS NECESARIOS

Nada indispensable, ni insustituible.

Agua y vasos.
Ropa cómoda.
Un espejo de cuerpo entero.
Sillas y mesas.
Papel blanco.
Papel pautado en pentagramas musicales.
Lápiz, goma y sacapuntas.Lápices de colores: colores primarios o primitivos (cyan o azul, amarillo y magenta), rojo, verde, blanco y negro.
Pizarra blanca y rotuladores borrables.
Borrador.

*Importante que los elementos de gráfica y/o pictóricos, se puedan borrar, y no tener que recurrir al tachón. Es un simple detalle a tener en cuenta. Si es posible. Mejor lápiz que un bolígrafo, mejor lápices de colores que rotuladores.

Un diapasón.
Un metrónomo.
Magnetófono.
Aparato reproductor de música cd.
Teclado o piano.
Ordenador.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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